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Carlos Faggiani y su experiencia de remates 100% virtuales
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  • Carlos Faggiani y su experiencia de remates 100% virtuales

  • Carlos Faggiani, consignatario: “creo que vino para quedarse y creo que no voy a ser solamente yo el que se va a quedar con esto”

    En una entrevista con Rural, Carlos Faggiani, que es un consignatario instalado en Canals, Córdoba, comentó sobre su experiencia con los remates virtuales por primera vez y sobre qué espera para el futuro.

    Como consignatario, ¿en qué animales y de qué características te enfocas?

    C.F:
    Lo que vendemos pura y exclusivamente en los remates por streaming son todos animales de invernada o de cría, ya sea vacas para engordar, vacas preñadas o por parir. Hicimos el año pasado los remates de cabañas. Algo de gordo y para faena tuvimos, pero principalmente lo hacemos con invernada y cría.

    ¿En qué consistía tú método de venta antes de llegar a Rural?

    C.F:
    Siempre fueron remates físicos, que se daban. Nosotros vamos a cumplir 91 años ahora en abril, teníamos instalaciones en ferias, íbamos a dos. Una, en Viamonte y una en Canals. Hacíamos remate físico, donde llevábamos los animales a la feria, y se revendía en la feria.

    ¿Qué te llevó a querer abrirte al mundo virtual? ¿Qué beneficios encontrabas?

    C.F:
    Cuando empezó el 20 de marzo la cuarentena pensamos que teníamos que hacer algo porque los empleados que tenían que seguir viviendo y había que seguir pagando. En realidad, los remates físicos los pudimos seguir haciendo normalmente porque nos habilitaron las ferias siempre. Nunca tuvimos ningún problema con una feria que se haya suspendido por Covid-19 y esas cosas, así que seguimos haciéndolo.
    Pero veíamos que teníamos que vender invernada, que la invernada se hacía medio difícil venderla porque es mucho más gente la que asiste a los remates de invernada que los que asisten a un remate de físico. En los remates de gordo, físico, van pura y exclusivamente los compradores, no dejábamos ir vendedores, eso nos pidieron las municipalidades.
    Por eso, nos presentaron a la gente de Rural y empezamos con remates por streaming. Toda una cosa nueva para mi edad, tengo 63 años. Todos estuvieron de acuerdo y, al final, el que más se dedica a lo que es remates por streaming soy yo.
    Fue todo un desafío para mí, y para todos, porque es abrirse a un mundo nuevo. Creo que, en definitiva, lo que encontramos vino para quedarse. A parte, nos encontramos con un grupo de gente magnifico, realmente no tenemos palabras para agradecerles porque todo el grupo son muy amables, los chicos que nos enseñaron a hacer las cosas. Realmente, un grupo de gente excelente. Hicimos los remates perfecto, pero mucho gracias a que se portaron muy bien con nosotros.

    ¿Cómo fue la primera vez que hiciste un remate virtual?

    C.F:
    El primer remate salió excelente, la gente se habituó. A veces, uno piensa que la gente de mi edad no se va a habituar a estar en los remates por streaming y realmente se adaptan igual que uno. Trabajan y ya saben que el remate es tal día. Después vino la experiencia nueva que fueron los de las cabañas. Nos cambió todo de nuevo, otra vez estuvimos preguntando cosas nuevas a cada rato. Ese día tuvimos un poco más de problemas porque agregamos el Zoom y había que hablar, se cortaban un poco las voces, pero en definitiva salió bien.

    ¿Tenías algún miedo previo a ese primer remate?

    C.F:
    Por supuesto. A parte, yo no soy tan viejo, pero siempre tenés un cierto temor a que no salgan bien las cosas, a que la gente no se conecte, que no entienda cómo era el sistema. Pero no, desde el primer día, desde el primer remate hasta el octavo, no hemos tenido ningún tipo de problema. Es admirable como la gente se adaptó.
    Hay una realidad también, además de todo el apoyo que te da la gente de Rural, también tenés que ser muy serio en lo que vos vendés. Si vos presentás un lote en streaming, tenés que saber que lo que vas a entregar es ese lote, que no hagas problema en mandar una cosa que dijiste que era y no es. Tenés que ser muy serio en lo que vas a mandar.
    Después. hay cosas que para el comprador y para el vendedor son mejores. El vendedor se le filma la hacienda y si puede venderse, se vende. El animal está en el campo, si no se vendió queda en el campo. El comprador tiene la ventaja de sentarse en el living de su casa con el mate y comprar tranquilo, en vez de hacer tantos kilómetros por las rutas argentinas.

    Estando en Canals, Córdoba, ¿a qué partes de Argentina te acercó una plataforma digital?

    C.F:
    Cuando se empezaron los remates físicos, a veces no había ni teléfonos, en aquella época. Para hablar por teléfono tenías que ir a una cabina, pedir una llamada por teléfono, tardabas horas, tenías compradores más acotados. Después, cuando aparecieron los celulares fue más fácil invitar a la gente. Pero con un remate virtual, por ejemplo, si yo voy a ver las visitas del remate, entraron 3000 personas a ver los lotes. En un remate normal venían 10 o 15 al remate. Eso nos acercó a un montón de gente.

    También tuviste un crecimiento en operaciones, ¿qué tipo de crecimiento?

    C.F:
    En la venta de invernada fue sustancial. Nosotros, generalmente, hacíamos tres remates de invernada al año y el resto lo hacíamos por ventas particulares, vender directamente. Ahora, con esto, el año pasado tuvimos un aumento sustancial. Quiero tomar como fecha fija el tercer miércoles de cada mes para hacer un remate, o sea que vamos a hacer doce remates por año, más algún remate de cabaña o algún otro que tengamos que hacer.

    ¿Cuál es la otra cara de la moneda? ¿Qué cosas de una experiencia virtual te costó adaptar?

    C.F:
    No, no me costó mucho hacer todas estas cosas. Es más, esto como que me reavivó las ganas de seguir haciendo cosas. Fue una cosa nueva que la hicimos con cariño, es como que te despierta la cabeza después de cuarenta años sentados en un lugar. Esto nos reanimó mucho para seguir adelante y empezar con cosas nuevas.

    ¿Este es un sistema que, una vez pasada la pandemia, finalizarías?

    C.F:
    No, seguiría con él. Creo que vino para quedarse y creo que no voy a ser solamente yo el que se va a quedar con esto. Creo que bastantes consignatarios nos vamos a quedar con esto. Los remates físicos son lindos porque te juntas con la gente, tenés trato. La gente de campo es de la mano, del abrazo, de comer el asado, pero para mí vino para quedarse y no creo que vuelva al remate físico de invernada.

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  • 2021-02-12

  • rural.com.ar